Medidas de mitigación en entornos mineros

Jul 31, 2019 General

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El material particulado es el principal problema de contaminación al que se enfrenta cualquier entorno minero. El área de trabajo está expuesta constantemente a multitud de actividades que, de una manera u otra, generan una gran cantidad de polvo y partículas en suspensión. Las voladuras o detonaciones, las excavaciones, la carga y descarga de material, y, sobre todo, el tránsito de los vehículos que transportan el material minado, son las principales fuentes emisoras de partículas en una mina a cielo abierto. Por ello, se hace imprescindible realizar un control exhaustivo de estas actividades, así como aplicar ciertas medidas de mitigación que reduzcan, en la medida de lo posible, la cantidad de material particulado que dichas actividades generan.

 

Humidificación continua

Los caminos no pavimentados son una de las principales fuentes de emisión de partículas en una mina, debido al paso continuo de los camiones que transportan el material minado de un punto a otro. La simple circulación por los caminos provoca que se levante polvo desde el suelo, algo que se agrava aún más cuando el terreno es poco húmedo y además está compuesto por material fino. La pavimentación de estos caminos solucionaría en gran parte esta problemática, pero no siempre es factible aplicar esta medida. Existen, sin embargo, otras medidas más económicas, como una correcta humidificación de los caminos y pistas (ya sea mediante riego con cubas o nebulizadores de agua), algo que podría reducir hasta un 90% este tipo de emisiones. La adición de grava o algún tratamiento químico supresor de polvo ayudaría también a minimizar el levantamiento de material particulado en los caminos.

 

Barreras naturales o artificiales

Las pilas de almacenamiento de material suponen otra importante fuente de emisión en un entorno minero. Este tipo de emisiones son debidas al viento, el cual produce levantamientos de partículas finas desde las pilas o acopios donde se acumula el material minado. Una barrera situada en la dirección del viento, con una altura de aproximadamente tres veces la altura de la pila de almacenamiento, permitiría reducir las emisiones de PM10 entre un 60% y un 80%.

 

Mitigación y prevención

Reducir la altura desde la que se realizan las descargas de material, lavar los neumáticos de los vehículos, colocar coberturas en cintas transportadoras o puntos de almacenamiento, o reducir la velocidad de los vehículos son otros ejemplos de las distintas medidas reductoras de polvo que pueden aplicarse en un entorno minero. No obstante, es importante que dichas medidas se apliquen correctamente, prestando siempre especial atención a la meteorología de la zona. La previsión de determinadas variables meteorológicas, como la dirección o la velocidad del viento, puede ayudar a gestionar de forma más efectiva las actividades dentro de la mina, y optimizar así las medidas de mitigación que se deben aplicar. Anticiparse a episodios meteorológicos que dificultan la dispersión de contaminantes permitirá prevenir los altos niveles de material particulado.

Por tanto, una correcta gestión y aplicación de las medidas de mitigación podría ayudar a reducir los niveles de contaminación en hasta un 80%, ayudando así a contribuir a una minería responsable con el medio ambiente.

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