Las nubes tóxicas están de moda, por desgracia…

El número de accidentes industriales con incidencia fuera de la planta se ha duplicado en los últimos años en casi todos los países desarrollados y muy pocas industrias afectadas y autoridades competentes cuentan con tecnología existente para predecir sus consecuencias

Desde hace varios años en Meteosim estamos haciendo un seguimiento de todas las noticias relacionadas con accidentes industriales en plantas químicas, o bien en plantas de residuos y hemos comprobando que casi todas las semanas recibimos varios avisos. En el mismo día en que este post fue escrito, constatamos que la ciudad de Lima estaba cubierta por una densa nube negra debida a la quema incontrolada de neumáticos (llantas) usados.

lima nube toxica

Esa tendencia creciente, nos hizo investigar un poco más a fondo sobre este problema y llegamos a la conclusión de que el sistema actual no funciona a la perfección, al menos desde el punto de vista de protección de los ciudadanos. Existen regulaciones al respecto y también existen autoridades que tratan de hacerlas cumplir. Por ejemplo, en Europa existe una amplia normativa conocida como Directiva SEVESO (que ya va por la 3ª edición) que se traspone al ordenamiento jurídico de cada país. En otros países, existen normativas parecidas inspiradas en el modelo americano HAZMAT, acrónimo que deriva del inglés Hazard Materials y que en países latinoamericanos se ha traducido como MATPEL.

Todas estas normativas son necesarias y obligan a que las Industrias afectadas realicen acciones importantes al respecto, como por ejemplo elaborar Planes de Emergencia Exterior, realizar estudios de consecuencias en base a condiciones hipotéticas y establecer protocolos de actuación en base a las mismas, e incluso se realizar simulacros periódicos para entrenar a los equipos de intervención. Pero cuando ocurre un accidente de verdad, buena parte de lo anterior queda superado por la cruda realidad y por las condiciones meteorológicas del momento. Y es ahí donde pensamos que el problema no está resuelto del todo, a pesar de que existe la tecnología para mejorar la respuesta.

Algunos de los países de habla hispana donde hemos comprobado que se están produciendo más accidentes de este tipo son México y España (luego hablaré con más calma de estos dos países), pero también se están produciendo de forma creciente en Argentina, Chile, Colombia, Perú y Ecuador.

En el caso de México, la incidencia se concentra en varios Estados cuya actividad industrial está siendo desarrollada en instalaciones poco mantenidas, especialmente en el sector Petroquímico. Ninguno de los Estados a los cuales nos hemos dirigido tras este tipo de eventos, dispone de tecnología de modelización en tiempo real para estimar la trayectoria futura de una nube tóxica en función de la variación esperada de las condiciones meteorológicas.

En el caso de España, la actividad industrial potencialmente más peligrosa se concentra muy especialmente en media docena de puntos de gran actividad industrial, como son Tarragona, Huelva, Algeciras, Puertollano en Ciudad Real, zona central de Asturias y Cartagena. Pero además de lo anterior, se ha producido un incremento alarmante tanto en la zona Centro (Madrid y alrededores) como en la zona Levante y Sur de casos de plantas de residuos que se accidentan y provocan nubes tóxicas que pueden afectar a la población durante días. En España sólo dos Comunidades Autónomas disponen de herramientas para prever la evolución de una nube tóxica y su potencial afectación sobre la población en las próximas horas.

Como expertos en meteorología y en la simulación del transporte atmosférico de contaminantes, hace varios años que venimos trabajando con algunas empresas líderes en el sector Químico, con cuerpos de Bomberos especializados en accidentes NBRQ, con Autoridades de Protección Civil y con Agencias de Calidad del Aire, para diseñar soluciones eficaces en para la mejora de la respuesta ante este tipo de accidentes industriales, aplicando de forma operativa modelos de pronóstico meteorológico de muy alta resolución acoplados con modelos de transporte atmosférico (ATM).

Uno de los aprendizajes más importantes que hemos realizado en este tiempo es que la tecnología de la modelización, bien utilizada, por ejemplo a través de la solución “Chemical Track Modelling” (CtrackM) desarrollada por Meteosim, permite que todos los actores implicados en la respuesta ante emergencias hablen un lenguaje común. Por ejemplo, las llamadas de los ciudadanos que llegan a los 112 sobre olores molestos pueden ser procesadas adecuadamente desde los Centros de Control y averiguar el origen más probable de las mismas, gracias a la realización de retro-trayectorias con la herramienta de simulación.

Cuando se produce una emergencia real en una Industria, las agencias de Protección Civil que disponen de esta tecnología, pueden conocer las zonas afectadas por la nube tóxica gracias a la funcionalidad de trayectoria y simulación de dispersión, y avisar a los Ayuntamientos afectados para canalizar las alertas correspondientes. Y las industrias potencialmente peligrosas, al saber que están siendo fiscalizadas de manera más eficaz, toman medidas a su vez más ambiciosas para prevenir este tipo de accidentes, evitando posibles pérdidas humanas y económicas, al no verse acusadas por los medios de comunicación, con la correspondiente pérdida de reputación empresarial.

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